Criticas
La edad de Oro por Fernando Moure
La obra pictórica de Maite Casabianca es esencialmente figurativa, adoptando la representación de niños en escenas de su cotidiano, temática signada por la vitalidad y espontaneidad de estas visiones. Estos retratos, cuyo punto de partida es el dibujo, organizan su sentido expresivo en torno a la condición humana fabulada a partir de un relato sobre la niñez y la experimentación del mundo.

En estos cuadros, la investigación técnica se apoya en búsquedas lineales y cromáticas que desarrollan pinceladas rápidas y expresionistas; fundidas con otras estrategias pictóricas que incluyen también texturas y densidades, manchas y campos de luz. Esta figuración, que podríamos llamar de lírica, se apoya conceptualmente en la realidad antes que en la ficción; mediante argumentos que parecieran detenerse en la comprobación de hechos vivenciales de niños y niñas, a través de un guión visual que intenta explicar sus relaciones emocionales, el juego o el descubrimiento de la vida.

En estas frescas situaciones se logran expresar atributos infantiles como la inocencia, la creatividad, la alegría y la vulnerabilidad que la pintora capta y obtiene inspirada tanto en experiencias familiares como en las de la realidad social que tiñen de cierto costumbrismo a esta obra.

Simbólicamente, la infancia es una representación de lo futuro; también puede asociarse como atributo de lo simple y génesis de la fuerza en formación, o como la mezcla entre lo inconsciente y lo conciente. En estas imágenes podría presentirse, quizá por la asociación devocional a la figura del niño, a la futura heroína o héroe en potencia que liberará al mundo, o al encargado/a de enseñarnos la sabiduría.

Como analogía del niño, la “edad de oro” corresponde a un mito fundador de los orígenes sobre la edad o fase primigenia del hombre, una interpretación simbólica atribuida a la filosofía aristotélica. Este pensamiento inculca los valores áureos o semi-divinos del infante, en la cual la naturaleza lo colma de regalos y la ignorancia del mundo le protege de sus problemas.

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